
El hecho de que una solería de piedra tenga que pulirse una vez colocada y lechada, no quiere decir que pueda colocarse y lecharse de cualquier forma. Esta era una práctica muy extendida entre los soladores hasta hace unos años, y aunque hoy afortunadamente y de forma general se realizan los trabajos de solado de una forma más correcta para su posterior pulido, aún seguimos encontrando desniveles y lechadas muy poco adecuados para garantizar un pulido sin defectos y con un presupuesto razonable.
En cualquier caso, de los problemas que surgen a la hora de pulimentar solerías mal colocadas, le damos más detalles en el apartado de CUESTIONES que encontrará en la parte inferior izquierda de nuestra web.
El caso es que la mejor forma de garantizarle a nuestros clientes las mejores terminaciones en solerías nuevas, además de una perfecta coordinación de ambos servicios y todo ello aplicable al presupuesto más ventajoso, pensamos que es hacernos los adjudicatarios de ambos servicios para una misma obra o reforma. Con esta premisa, nos propusimos hace años trabajar en el mayor porcentaje posible sobre superficies soladas por nosotros mismos.
Por otra parte, también colocamos losetas de pvc con especial indicación en cocinas. Tanto los mármoles como los terrazos en general, necesitan de unos cuidados y mantenimientos muy constantes en aquellos lugares donde la suciedad y la humedad mantienen una presencia constante. Por ello, resulta más práctico en determinadas zonas la colocación de pavimentos no porosos. Aunque existen tratamientos específicos para impermeabilizar la solería de piedra aislándola de su propia porosidad, ninguno de ellos resultan ser definitivos en su cometido.