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Primero una breve descripción de este servicio. Básicamente se trata de una operación de lijado similar a la que se le aplica a una madera, procediendo con la aplicación en un orden decreciente en el grosor del grano pulidor y en tantas fases como requiera la superficie a pulimentar, sólo que en este caso, se trata de hacerlo en pavimentos de piedra y utilizando como elemento pulidor unas coronas o segmentos también de piedra o resinas, aplicadas con chorro de agua en forma mecánica con máquinas muy pesadas, las pulidoras.
El pulimentado de un suelo se aplica tanto en pavimentos nuevos o de reciente colocación, así como en aquellos que por su antigüedad y uso excesivo presentan un aspecto desgastado, áspero, arañado, manchado y sin color.
En los nuevos su función principal será la de alisar los desniveles lógicos existentes entre las losas una vez estén colocadas y lechada, ofreciendo de esta forma una superficie perfectamente plana y única. Esto no es algo que solamente se realiza por motivos estéticos que indudablemente también son importantes, sino que además, un pavimento pulido ofrece una superficie mayor protegida contra las roturas de los filos y esquinas de las losas que cuando sobresalen son más susceptibles a quebrarse, especialmente cuando se trata de piedras blandas. Por otra parte, los desniveles de un suelo no pulimentado, se convertirán al paso del tiempo en acumuladores de suciedad y negruras que harán mostrar allí donde esté un recinto tan antiestético como poco salubre.
En pavimentos antiguos y desgastados el pulido se realiza como un medio reparador que soluciona problemas de aspereza, arañazos, manchas, decoloración y en definitiva todos aquellos elementos de desgaste que pueden ofrecer los suelos antiguos y altamente castigados por un uso y tráfico excesivo. Como hemos dicho, aquí el pulimentado se convierte en el único y mejor medio para la reparación de estos pavimentos, ya que más que reparar el problema lo que hace es eliminarlo literalmente al producirse un decapado de la superficie en mal estado que es desbastada por la piedra abrasiva para el desbaste. y es por ello que todas las solerías de piedra tienen la ventaja sobre las demás de poder lucir un aspecto de nuevas sin tener que recurrir al levantamiento del pavimento por otro nuevo, eludiendo de esta forma la obra y el gasto económico que todo ello representa.