Este es un servicio que también forma parte de lo que es el pulimentado, ya que su cometido es el de pulir aunque con máquinas y piedras diferentes. Aunque ofrece unas ventajas y acabados bastante notables, si es cierto que está limitado por no ser posible en esta forma de pulido el desbastado de desniveles entre las losas, ya que se practica con maquinaria rotativa no diseñadas para el desbaste. 

     Podemos decir que supone la forma de pulir más rápida y cómoda para ofrecer las terminaciones más finas de una solería de piedra. En el pulido de un suelo, las piedras más finas no necesitan del peso extraordinario que poseen las pulidoras para el desbastado, lo que convierte al diamante con las máquinas rotativas en un complemento excepcional para las mejores terminaciones de un trabajo. Especialmente también para aquellas solerías más delicadas.

      Cuando insistimos tanto en la importancia de las terminaciones finas de un pulimentado, es porque esto repercutirá de forma determinante en la calidad y nitidez del brillo que se aplica después de éste, de ahí que el brillo resultante de un suelo terminado con diamante se muestre de una calidad tan notable.

      Aún así, el diamantado de suelo no supone en ningún momento una alternativa al pulido tradicional con pulidora, sino que mas bien se utiliza o ejecuta como un servicio complementario en ayuda de éste.