Dentro del pulimentado y principalmente para los casos de deterioros antes descritos, este servicio se complementa con el anterior con un cometido muy concreto. Tapar a presión de forma mecánica con piedras y cementos específicos por su dureza y coloración, todas aquellas juntas vacías, grietas y pequeños poros que pueda ofrecer  la  superficie a  tratar. Este tratamiento resulta muy útil para aquellas solerías que por su naturaleza porosa o agrietada por su beta natural como puede ser el mármol marfil, más o menos representado como fondo de esta página, suponga un verdadero inconveniente estético allí donde se encuentre.

      Normalmente, cuando un pavimento presenta alguna junta vacía o alguna que otra pequeña rotura, puede ser suficiente la aplicación de la masilla o la resina para solucionar el problema. Otra cosa es cuando la superficie se presenta con juntas vacías por todas partes, así como una cantidad innumerable de pequeños poros en cada una de las losas  que además se harían muy visibles con el brillo. Aquí es donde el compactado se convierte en la solución más práctica y necesaria para la recuperación de estas solerías más castigadas.

      Si bien es cierto que este tratamiento supone un tiempo de parada para el secado que interrumpirá el normal desarrollo del pulimentado, así como una vigilancia en este periodo de la humedad necesaria para hacer endurecer el cemento correctamente, tampoco es menos cierto que del resultado final de las superficies pulimentadas y debidamente compactadas se obtendrá un extraordinario acabado tanto práctico como estético, ofreciendo una superficie perfectamente compacta y sellada.